Fraude
"Si mis cuadros se expusieran en un museo de pintura el tiempo suficiente acabarían volviendose auténticos."
"Es un Modigliniani, del treinta y tres, lo mejor será quemarlo"
"No lo siento por Modigliani, me alegro por mi"
Todas estas perlas podemos escucharlas en el largometraje quasi-documental Fraude, de Orson Wells, en boca de Elmyr de Hory, uno de los mejores falsificadores de cuadros de la historia, mientras se dedica a quemar en las llamas de su chimenea, ante la cámara, mágnificas imitaciones realizadas con una celeridad sorprendente (a veces, dicen, copiaba cuadros sin siquiera tener el original delante) y a alardear de su talento, con aires de genio.
Oyendo estas palabras (especialmente la primera frase) es inevitable sucumbir a la invitación de Wells a reflexionar sobre si realmente nuestra sociedad entiende lo que es el arte. Todo esto, de alguna manera, toca alguna fibra sensible que debo tener por ahí, amenazando con dar lugar a un derroche de litros de ciber-tinta, pero creo que los comentario de Elmyr hablan por si mismos y son más que suficientes para hacernos pensar. De todas maneras (lo siento, no puedo evitarlo) junto al no comment dejaré una pregunta suspendida en el aire:
Todos están de acuerdo en que se puede falsificar una obra de arte pero... ¿Se puede realmente falsificar el arte?

1 Comments:
vázquezz!!!! sigues siendo mi ídolo joder! que bueno!!!! me encanta sigue escribiendo tío que me dejaré caer por aquí pa pasar un buen rato leyendo tus cosillas!! Un besazooo
Publicar un comentario
<< Home