1/04/2006

Equilibrio periodístico

¿Alguno de ustedes se ha puesto a ver el informativo de Antena 3 hasta el final? Yo lo he hecho alguna vez o, al menos, eso creo, porque a partir de la mitad, más o menos, es dificil distinguir si estás viendo el telediario o la publicidad. Y después se quejará la gente de la publicidad que meten en mitad de las series por to la cara (no sé, yo me quejo), pero es que, aunque ésta te toque las pelotas porque ni siquiera aparece un pequeño rotulo indicando "publicidad", más cruel es aquella que ni siquiera te muestra las marcas comerciales. Y es que para que todo este tinglado de crueldad consumista y basura políticamente correcta que hay montao funcione es necesario una buena manipulación de base. Pero bueno, tampoco quiero meterme con Antena 3 en especial, porque es que la prensa en general parece que a veces está ahí para mantener el equilibrio, para que nadie actue y se conforme con echarse las manos a la cabeza cuando se escuchan noticias indeseables, y los informativos televisivos parece que tienen la virtud de conmoverte con su preocupación por los más tristes problemas del mundo y la vez (quizá un par de noticias después) desviar tu atención llegando a conseguir que apruebes la misma maquinaria que genera esos problemas. Para muestra un botón. Dos noticias que hablan por si mismas: "La sequía que amenaza nuestra país está comenzando a ser muy preocupante. El cambio climático que se está produciendo en nuestro planeta está trallendo grandes problemas y debemos concienciarnos...bla,bla,bla... bla,bla,bla...". Siguiente noticia en ese mismo telediario: "El gobierno ruso lleva a cabo un ambicioso y costoso proyecto al poner un satélite en órbita con el objetivo de hacer la competencia al sistema GPS de los yankies. Este aportará grandes ventajas...bla, bla, bla...bla, bla ,bla...". Supogo que todavía no se ha derretido la suficiente nieve en Siberia para que los rusos piensen en gastar el dinero en cosas verdaderamente urgentes, pero hasta que eso pase ahí estará la prensa para que sintamos la necesidad de concienciarnos mientras aplaudimos la falta de conciencia de los que realmente pueden hacer algo.