No existen los buenos ni los malos ejemplos, sólo los ejemplos a secas, y con más razón cuando ni siquiera estamos seguros de si lo son nuestros actos. Los únicos ejemplos malos son los que no se dan.
somos muchos y libres. Puedes vernos pasar, puedes odiarnos o admirarnos con los piés el suelo, puedes incluso apuntar y disparar; pero no estamos al alcance de tu mano. No estamos en tu mundo. Siempre estaremos ahí arriba, volando, porque nunca nos podrá hacer caer el peso de tus convicciones. Aunque no valgamos nada, aunque no vayamos a ninguna parte, no vamos a detenernos, porque donde estamos ningunas manos nos pueden retener
1 Comments:
No sé yo qué te diría el Arcipreste de Hita...
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