12/20/2008

Miguel de Unamuno

Au fait, se disait-il a lui-même, il parait que
mon destin est de mourir en rêvant.
Stendhal, Le Rouge et le Noir, LXX, «La tranquillité»




Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del
tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿
Aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

12/08/2008

... decíamos ayer

Ha sido difícil. Varios años de exilio neuronal. Cientos de cientos de letras perdidas en paises extraños, en pensamientos extraños. La voz escondida en grutas oscuras por la falta de eco. Otras veces, viajando por aires extraños gobernados por mares extraños. Las manos cansadas de hablar un lenguaje que no es el suyo. Los oidos exhaustos, trabajando día y noche en canteras donde no se oye más que el ruido de las herramientas. Un silencio demasiado enorme para dejar sitio a las palabras.

Pero estaban siempre ahí, volando. Volando sobre las coronillas de aquellos que viven mirando sus pasos, las pupilas cegadas de tanto mirar al cielo . Pero no se fueron. Y ahora que el destierro acabó, basta con restregarse los ojos para volver a vislumbrarlas y recrearse en la contemplación de aquello que las manos no podrán nunca retener.