3/08/2009

Perros

Hoy había perros que olfateaban incluso lo que se esconde detrás de las nubes. Había perros que subían a lo más alto de las farolas; algunos llegaban a parar el tráfico, otros eran capaces de contabilizar los besos de los enamorados. Siempre hay perros. Perros que se alimentan del alquitran bajo las suelas y del que flota en el aire, perros que corren cuando no pasan los coches y que son capaces de hacerse más anchos que las carreteras durante algunos amaneceres solitarios y dionisíacos.
En fin, siempre estan ahí, mientras las personas los miran sin saber que decir o vuelven la cara, hablando de lo que no saben. Sé que hoy me he convertido en perro al menos una vez y me gusta hacerlo todos los días. Desde aquí recomiendo a todos hacerlo al menos una vez al día y disfrutar de las virtudes de una raza que siempre ha estado ahí, y lo seguirá estando siempre, aunque nos guste pensar que sólo existen las personas y que estamos seguros y orgulosos de serlo cada minuto de nuestra existencia.